17 mayo 2011

Como ahora


Hay veces, como ahora, en las que me muero por dentro,
paulatinamente.

Sin metáforas.
Muero.

Mi cuerpo se va parando, mi mente se queda incierta, perdida, parada, obsoleta.
No me queda mucha mente de sobra para quien quiera preguntar por viejas glorias, por las venideras.
No tengo voz. Ni sexo.

No sé cuánto te quise, te quiero o cuando te olvidaré.
Me he convertido en ti con tanto desearlo.
Negra rosa, mustia, que consume hasta la última gota de un agua viciada por los recuerdos.
Estanque de mariposas sin alas.
Muerto.
Pero con vida para verlo.

30 abril 2011

¿Qué es la felicidad? Lo pregunto, vamos, no es el título de un libro.



El otro día me preguntaron unos alumnos que qué era para mí la inteligencia. Habló una de dos, aquella parte de mí que suele sonreír por cortesía, asentir por diplomacia y no llorar por discreción; y les afirmó a modo de contestador automático lo siguiente: "Es la capacidad que tiene el ser humano para resolver problemas y adaptarse y ser feliz en el medio en el que vive". Minutos más tarde rectifiqué diciendo: "En realidad puede que no sea eso, porque si echamos la vista atrás podríamos observar la cantidad de inadaptados sociales, gente marginada e incapaz de solventar sus problemas cotidianos, de ser práctico que han producido grandes obras maestras. Vincent Van Gogh, por ejemplo, tuvo muchos problemas económicos que a duras penas podía resolver, de no ser por la ayuda constante de su hermano y a menudo se sentía incomprendido, solo. Henry David Thoreau se fue a vivir junto a un lago cansado de la sociedad hipócrita, superficial y materialista que le rodeaba. Entonces, ¿con qué tiene que ver más la inteligencia: con la capacidad de adaptarse al medio o con la capacidad crítica y la sensibilidad para descubrir que se vive en un medio hostil?"

En cierto modo, sí es cierto que hace falta ingenio para sobrevivir a este mundo repleto de hienas. No es extraño que se me active una alarma anti-incendios cada vez que cometo el fallo de vestirme de manera aleatoria, contrariar a los comensales en una cena "importante" o guardar silencio prolongadamente, porque de lo que se habla sencillamente no me interesa. Minutos antes de ese instante, que apenas dura lo que dura un cruce de piernas, vacilo, me tambaleo sutilmente entre recostarme en el respaldo del sentido "común" o erguir la cabeza para dar mi primer grito de guerra, para hacer "lo que me sarga er nabo". A lo primero se le conoce como cobardía y su consecuencia más directa es la satisfacción de saber que encajo en un grupo, que todos me sonríen, que me he ganado la aprobación y el respeto de los demás, aquello que relacionan con felicidad. A lo segundo, libertad.

También es importante tener los cojones muy bien puestos o ser muy elocuente y no bajar la guardia para poder adaptarte bien al medio social establecido ya que muchas de las relaciones sociales se basan en el poder, lo cual no sé si tiene que ver con la naturaleza humana o con el sistema que se nos ha impuesto y alimentamos día tras día. Sea cual sea de las dos, me cansa tremendamente tener que someter, ser sometido o estar en un tira y afloja constante con muchas de las personas que conozco. En realidad, es la misma estructura de la que se alimenta el sistema económico en el que estamos inmersos: si creas la nueva campaña publicitaria de Coca-Cola, eres un diseñador de moda cotizado que consigues marcar tendencia para la nueva temporada primavera-verano, o consigues ser escritor de best-seller garantizando la felicidad suprema del ser humano, sometes; si consumes compulsivamente, estás sometido.

Y a partir de ahí se van creando los intereses que mantienen los cimientos de tal sistema. Quizá el mayor interés de muchos es el concepto de felicidad, ya sea suministrarla o alcanzarla. Se nos hace creer, y queremos creernos, que si cumplimos con las expectativas sociales: tenemos un buen puesto de trabajo estable que nos garantiza el futuro, un buen sueldo a fin de mes, una pareja estable y una rutina diaria de levantarte-ducharte-arreglartecomosisetefueselavidaenello-desayunar-leerlasnoticiasparaestaraldía-iraltrabajoyhacerlotodobien-almorzar-sacaralperro-iralgimnasio-cenar-acostarte-dosmesesdevacaciones, en otras palabras, si controlamos cada aspecto de nuestra vida, si nos exigimos estar a la altura de los demás (que no son otros más que nosotros mismos), si somos inteligentes socialmente seremos felices. Puede que todo esto tenga su parte de verdad. ¿A quien no le gusta tener mucho dinero para viajar, consumir cultura, salir de fiesta? A mí particularmente me pirra. Pero estoy seguro de que existe una gran mentira en todo esto que nos han intentado vender para que unos consuman muchos y otros ganen más; para que unos establezcan el poder y otros lo cumplan; para que yo tenga la posibilidad de estar arriba y así nunca me quejaré de los que están abajo; para que creamos que la felicidad viene en forma de nómina al final de cada mes, una felicidad que vamos gastando poco a poco, pero que también podemos inflar.

Y sí, vuelvo a repetir, me gusta el dinero y me satisface ganarlo e invertirlo en todo aquello que me apasiona, pero estoy seguro que también que hay un punto de él que vicia mi alma y la aparta de lo que realmente me hace feliz. Como estoy seguro de que el amor, como la mayoría de las cosas que están vivas, no se puede controlar; de que la vida, dios, diosa, natura o tu propio organismo se encarga de tambalear tus cimientos para que construyas otros nuevos; que cada vez que me callo ante la opinión multitudinaria, y soy inteligente socialmente, una parte de mi alma se resquebraja; y que conformarse con tener un puesto de trabajo estable, un buen sueldo a final de mes y un control sobre mis rutinas, mis relaciones sociales y mi cabeza, me han hecho creer estar a menos pasos de un concepto de felicidad que últimamente nunca palpo, de la inteligencia social, y a kilómetros de mí mismo.

No pretendo con esta entrada definir ningún concepto, ni menos aún ir de profeta por la vida, porque ni tengo la capacidad, ni la paciencia; sino llegar a este párrafo y hacerles saber a las personas que lo lean que cuando más feliz, pero de corazón, estuve; que cuando llegué a saborear la felicidad con todos mis sentidos fue en aquellos momentos en los que canté sin miedo a desafinar, vi una película que me hizo llorar, bailé sin miedo a hacer el ridículo, rompí los esquemas de mi vida por probar algo nuevo, pedí perdón y me sonrieron, me emborraché y reí hasta decir ¡basta!, me aplaudieron merecidamente, escuché música a todo volumen, critiqué a quien me dio la gana, viajé y conocí más personas, dije lo que pensaba sin cortapisas ni morales de afuera, me acosté con quien me apeteció por el puro placer de tener placer, y cuando sin miedo amé hasta la última gota, hasta gastar al amor, hasta que yo ya no fuese más yo; aunque en muchos de esos momentos no actuase de manera inteligente...

Música: http://www.youtube.com/watch?v=dipFMJckZOM

30 enero 2011

En suspensión.


Acuoso. Amniótica parada, consciente, involuntaria.
Puertas al mundo exterior, bloqueadas. No para un rayo de sol a acariciar las ventanas.
Un Jonás, una vez al año a la deriva de un estómago opaco, callado. Corroído por el ácido que deshace todo lo que cae en él, que lo convierte en deshecho. Pero surcando los mares negros, donde ni los albatros moran. Nada.

En suspensión.

(Oh, you muse! will you wake me up today?)

A lo lejos, entre las barbas, lo azul cae como nota disonante que hace despertar la manada hambrienta, ávida de esperanza por la concreción de los hechos, por pisar tierra firme.

Me alejo. No pasa nada.
Nada. Ni la sangre que me solía abrasar a su paso raudo e imparable.

27 enero 2011

¡No me mires!



"Me miro por enésima vez al espejo, me recoloco el flequillo que tapa tres cuartas partes de mi cara inmaculada, perfil izquierdo, perfil derecho, arriba, abajo, giro de 35º a la izquierda de nuevo, ¡yeah! me enciendo un cigarrillo, salgo a la calle, luces, cámaras y acción. El mundo me espera. La gente me mira al pasar. ¿Qué les pasa? ¿Tengo monos en la cara? No, son mis Ray Ban de pasta roja, mis Converse All-Stars, mi camisa a cuadros rojos y verdes XXXXL, mi camiseta de "I'm a free bitch"  y mi bolso de Purificación García, que son lo más, y todo ello junto formando una espiral de eclecticismo estilístico, que sólo me pertenece a mí y deja fuera de juego a cualquier "mediocre". Camino lo más erguida que puedo con mi iPod rosa, mi Canon 5d dispuesta a retratarme en 180 poses y 240 estados anímicos diferentes que hora y media más tarde colgaré en el Facebook, Twitter, Tuenti y Myspace. La cabeza un poco torcida y la boca cerrada marcando labios, que así parezco más sofisticada. No miro directamente a nadie, pero observo de reojo como me escanean con sus miradas de primates lascivos, ellos;  y de pekineses enrabietados, ellas. Normal, tienen una envidia corrosiva de esta película que es mi vida y cuya única protagonista soy yo..."

Basado en hechos reales. 
Mientras tanto, escucho esta canción:

07 enero 2011

Solo pero uno


Tú puedes irte por tu propio camino,
tú puedes,
yo carezco de voluntad,
de piernas.
Me transporto al mundo de los sueños
cada vez 
desde el rellano de un edificio muy antiguo
de los años infinitos',
sin techo ni paredes adosadas a las puntas 
de mis aletas empantanadas.
Nunca llego arriba, donde uno se tiende
en la yerba mojada a fumar mariposas,
donde uno tiende a dar vueltas en ninguna dirección,
sin tiempo,
solo pero uno. 
Te añoro, mañana.
Te me apeteces, pasado, en secreto.
Despierto mi conciencia a las órdenes de unos profetas sin prefacios,
de reyes sin reinos, para estar presente
y me duelen los brazos, anclados, magullados
y exánimes.
Dime dulces mentiras.

25 noviembre 2010

¿y qué más da?


¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Quiénes somos realmente? ¿De izquierdas, de derechas, de centro o mira, paso? ¿Existe un Dios? ¿El masculino generaliza o el lenguaje es sexista? ¿Hay vida después de la muerte? ¿De Ana Rosa o de la Campos? ¿Camisa de cuadros o a rayas? ¿Banco Santander o Cajasol? ¿Playa o montaña? ¿Inglés o Francés? ¿Le llamo o espero a que me llame y así me hago el interesante? ¿Me lanzo o me lo pienso dos veces? ¿Rosa Díez, Zapatero o Rajoy? ¿Me presento y que sea lo que Dios quiera o me lo preparo mejor para septiembre? ¿Con o sin corbata? ¿Yoga o pilates? ¿Peli en casa o fiesta con los colegas? ¿Doña Letizia o a por la 3ª? ¿Norte o sur? ¿Atlántico o Mediterráneo? ¿Londres o París? ¿Blanco o negro? ¿Del derecho o del revés? ¿Natural o sobreactuado? ¿Almodóvar o Amenábar? ¿Con o sin acento? ¿Madrid o Barcelona? ¿la última o la penúltima? ¿Discreto o excéntrico? ¿De chocolate o de fresa? ¿Azúcar o sacarina? ¿Gimnasio o salir a correr? ¿Unicef o Cruz Roja? ¿Perro o gato? ¿Aquí o un poco más allá? ¿Ciencias o letras? ¿Sí o no?

¡Y qué mas da! Si lo único cierto es que estamos aquí ahora y con la oportunidad de hacernos felices en las manos porque todo el mundo necesita ayuda de todos los demás...

10 noviembre 2010

Con los pies dormidos


10 de Noviembre del 2010. Latitud cero.

Otro día más, aquí, con los pies dormidos. En este punto preciso del desierto azul.
Desnudo, cuanto menos.
Sentado, meditabundo, desgastado por esta prórroga infinita.
Me enciendo un cigarrillo para apagar el frío que siento, que desgarra; el silencio del ocaso inconcluso.
Se terminan las provisiones, la esperanza zozobra.
Sesenta y nueve millones noventa y ocho mil cuatrocientas pulsaciones en total me indican que son muchas las pulsaciones por minuto y muchos los minutos por una resolución clara, definitiva, temporal.
 Trescientos cuarenta y cinco quintillones trescientas cincuenta y tres mil novecientos noventa cuatrillones trescientos cuarenta y cinco mil novecientos treinta y cuatro trillones cuatrocientos trenta y un mil cuatrocientos treinta y dos billones trescientos veinticuatro mil trescientos cuarenta y un millones doscientos ochenta y ocho mil trescientas cuarenta y cuatro pensamientos hacen eco en mi cabeza. De ahí para afuera, nada. Ni yo mismo.

Así que he decido coger mi maleta y marcharme a cualquier otra parte.

Leonard.

http://www.youtube.com/watch?v=Xb8VgBLwr2A&feature=related

06 noviembre 2010

Adivina el personaje (I)



Porque con tu hálito añejo empañas la historia de España: "en España ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como se vio en la década de los años treinta. Y ese enfrentamiento, disputa entre fe y modernidad ocurre también hoy de manera muy vivaz". Porque te saltas muchos años de historia, de disputas entre moral católica y vidas humanas.

Porque nos odias profundamente, porque nos comemos poco a poco los pilares de tu casita de chocolate: "El aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo son opuestos al bien común [...] Las iniciativas que tienen como objetivo tutelar los valores esenciales de la vida, como su concepción y la familia, fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, ayudan a responder a algunos de los desafíos más insidiosos y peligrosos que hay que enfrentar hoy". Eres la Eris del siglo XXI.

Porque defiendes la vida que te sale del coño: "Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia". 

Porque pretendes que nos traguemos tanta tinta adulterada y vomitas cólera sobre los otros profetas: "Muéstrame aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas" (en un discurso citando la discusión entre el emperador bizantino Manuel II y un persa).

Porque tus palabras se mantienen en conflicto vivo con tus hechos, como siempre ha sido y ha de ser en la historia del patio de tu casa: "La cultura dominante presenta con insistencia un estilo de vida basado en la ley del más fuerte y beneficios fáciles y atractivos".

Porque blanqueas tu sepulcro: "el perjuicio que puede causar en la comunidad de los fieles de Cristo, sobre todo considerando su joven edad." (abogando la no destitución del sacerdote pederasta Kiesle).

Porque tus alabanzas suenan al unísono, sin grises, sin revisiones. Porque quien te desaprueba es silenciado por los medios de comunicación.

Porque con tus discursos, adoctrinamientos y campañas evangelizadoras en África y Asia, contribuyes a que cada año mueran de SIDA 3.100.000 personas en el mundo: "el sida no se puede resolver con eslóganes publicitarios ni con la distribución de preservativos, éstos, al contrario, sólo aumentan los problemas".

Por tus dos años arios (1941-1942) adoctrinando a jóvenes en las "Juventudes Hitlerianas".

Porque eres intransigente. Porque tu cabeza de águila imperial la guardas en una caja fuerte, blindada, ineluctable. Porque no tienes corazón.

Por todo ello, malnacido, hoy no te espero.

Se me viene en estos instantes a la cabeza una Carmen interpretada por la entonces exuberante y jovencísima Saritíssima canturreando por las calles de Ronda eso de: "Una, dos y tres, santíguate y muérete".

Lilly Allen's Fuck you!: http://www.youtube.com/watch?v=lXip4AGz_es

01 noviembre 2010

¿Cuántas veces hemos de morir en vida?

                                                                          (Vincent Van Gogh. Almendro en Flor. 1890)

¿Cuántas veces hemos de morir en vida?
Cada octubre que se pasa nos arranca un devenir,
nos arrastran aguas nuevas. Nuevos cauces. 
Mas no es rara la ocasión en que, límpidos, 
echamos la vista atrás,
en busca de nuestros sedimentos.
Ingenuo ineficaz de aquél que se precipita a ir
río arriba.  

Pasan los días, la gente pasa,
y yo aquí, yermo, sin hacer nada. 

Nos suicidamos colectivamente a cada paso cerrado
o en cada vista de corto alcance.
También cuando nunca más rectificamos . 

Hay veces en que agarramos, inconscientes,
una golondrina pequeña entre nuestras manos y,
a caricias cerradas,
le practicamos la autopsia prematura.
Ahí también se suceden las muertes.

Muero poco a poco
en cada no, cada despedida, cada abrazo no dado,
cuando disimulo o cada vez que subo al autobús y no miro a ninguna parte.
O cuando quiero gritar y callo.

Cuando tú te vas y yo no aguanto.
Cuando te echo,
cuando apenas queda nada, 
ahí muero súbitamente.

¿Cuántas veces hemos de morir en vida?
¿Cuántas más?

En todas las ocasiones en las que me he muerto,
me he vestido de placenta y 
me he ido con una manta, un libro y una manzana roja arenosa en la mano
a un sitio donde me dejasen estar.
Donde poder volver a eclosionar.
Nuevo de nuevo.

Otra vez más.


29 octubre 2010

Te necesita



Alza el pecho hacia el ocaso del desasosiego.
Y abandona el lecho, que ya está bien regado.
Para resguardo de tu alma y cuerpo,
despójate ya de tu gorjal y visera
mas no prescindas más de tu espada preciada.

Espárcese el rocío por tus cabellos ansiados,
por todos.

A cada paso, quiebra la tierra yerta.

Embiste tu faz, feroz, contra el fulgor del cristal,
y clávate bien la mirada.

Tu discoteca te necesita.

Your disco (needs you):
http://www.youtube.com/watch?v=jaEFCMaPGLU&ob=av3n