30 enero 2011

En suspensión.


Acuoso. Amniótica parada, consciente, involuntaria.
Puertas al mundo exterior, bloqueadas. No para un rayo de sol a acariciar las ventanas.
Un Jonás, una vez al año a la deriva de un estómago opaco, callado. Corroído por el ácido que deshace todo lo que cae en él, que lo convierte en deshecho. Pero surcando los mares negros, donde ni los albatros moran. Nada.

En suspensión.

(Oh, you muse! will you wake me up today?)

A lo lejos, entre las barbas, lo azul cae como nota disonante que hace despertar la manada hambrienta, ávida de esperanza por la concreción de los hechos, por pisar tierra firme.

Me alejo. No pasa nada.
Nada. Ni la sangre que me solía abrasar a su paso raudo e imparable.

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