25 octubre 2010

MI ARCÁNGEL



No solicito ya ese favor celeste, tu presencia;
como incesante filo contra el pecho,
como el recuerdo, como el llanto,
como la vida misma vas conmigo.

Tú fluyes en mis venas, respiras en mis labios,
te siento en mi dolor;
bien vivo estás en mí, vives en mi amor mismo,
aunque a veces pesa la luz, la soledad.

Vuelto en el lecho, como un niño sin nadie
frente al muro,
contra mi cuerpo creo, radiante enigma, el tuyo;
no ríes así ni hieres,
no marchas ni te dejas, pero estás conmigo.

Estás conmigo como están mis ojos en el mundo,
dueños de todo por cualquier instante,
mas igual que ellos, al hacer la sombra,
luego vuelvo,
mendigo a quien despojan de su misma pobreza,
al yerto infierno de donde he surgido.

                        (Luis Cernuda. Donde habite el olvido.1932-1933)

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